Von Marlis Zoschke
La ARD y la ZDF emitieron el sábado, en los informativos de la noche, un reportaje sobre el que, probablemente, sea en estos momentos el mayor problema en las Islas Canarias. En las manifestaciones participaban principalmente personas que, tras la dictadura de Franco, colaboraron activamente para presentar la isla tal y como, al parecer, se deseaba. Sin embargo, eso no siempre funciona.
Como amigos, siempre fuimos bienvenidos. Y nunca percibimos ningún rechazo ni, mucho menos, hostilidad. Sin embargo, tras la caída del Muro, que vivimos en Tenerife, todo cambió muy rápidamente: en algunos casos, había mucha gente y mucho ruido, hasta bien entrada la noche.
Muy pronto se sumaron personas procedentes de Rusia y otros países de Europa del Este. Las tiendas se quedaron vacías, para alegría de los propietarios. Sin embargo, la limpieza solía dejar mucho que desear. Además, muchos otros huéspedes no se comportaban precisamente de manera ejemplar. En algunos casos, solo se les servía la cerveza en vasos de cartón.
¿Fue ese el inicio de la hostilidad hacia el turismo en las Canarias?
Para las mujeres de determinados grupos de edad, apenas existen oportunidades de acceder a un empleo en las Islas Canarias, debido a la falta de formación. ¿Quizás se sienten a menudo discriminadas cuando ven a las turistas pasear por las calles „arregladas al máximo“? Y eso que todas ellas contribuyen en gran medida al éxito de la isla y, en ocasiones, deben realizar el „trabajo sucio“. Sin embargo, parece que esto no se reconoce lo suficiente.
Me resulta repugnante ver cómo una joven, ante la cámara y semidesnuda, afirma con total descaro que, al fin y al cabo, la población vive de ella. Además, resulta indigno que otra mujer cuente que vive en una ruina -sin instalaciones sanitarias-, ya que, con unos ingresos de 1.000 euros, no puede permitirse pagar un alquiler de 700 euros para vivir en un lugar un poco mejor.
Normalmente, Tenerife tendría la posibilidad de cambiar las cosas. Al fin y al cabo, goza de autonomía para intervenir ante este tipo de irregularidades. Sin duda, hay demasiadas personas que se benefician de dichas irregularidades.
Considero que una voz política para los no canarios es una ilusión. Espero que algo así nunca llegue a suceder. En este asunto, parece que Tenerife es quien tiene la última palabra.
Nuestra colaboradora Marlis Zoschke escribe periódicamente sobre sus experiencias a lo largo de varias décadas en las Islas Canarias. Aquí encontrará más artículos.















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