Von Marlis Zoschke
Dertour ha puesto fin a su colaboración con los zoológicos en los que las orcas y los delfines realizan acrobacias o nadan junto a personas. Esperemos que los responsables de Loro Parque también tomen conciencia de ello. Una vez que se haya dado el primer paso, los cambios que se necesitan con urgencia en Tenerife cobrarán mayor relevancia.
La orca es la especie de delfín de mayor tamaño. Habita en todos los océanos, aunque principalmente en el Océano Ártico. Su alimentación diaria se compone de peces y de todos los mamíferos marinos que se encuentran en su entorno. No obstante, la orca no se considera una especie en peligro de extinción. No tiene por qué temer a los balleneros. Las crías presentan una tasa de mortalidad elevada.
En cautividad, los ejemplares de edad avanzada también mueren antes, mientras que en su entorno natural pueden alcanzar una edad avanzada. No debería permitirse el mantenimiento de estos animales en aguas más cercanas al ecuador que al océano Ártico. Resulta difícil comprender que animales tan grandes vivan en un tanque, donde, además, se les exige que realicen acrobacias siempre que sea posible. ¿Es realmente necesario humanizar a los animales? Los turistas tampoco tienen por qué nadar junto a los delfines.
Excursiones en barco en lugar de espectáculos con ballenas en Tenerife
Para ver delfines, a menudo basta con dar un paseo en barco por las costas de Tenerife. Cuando un barco está en marcha, los delfines no tardan en acercarse.
El bienestar animal no es una prioridad en las Islas Canarias. A los perros callejeros se les solía dar una patada, mientras que su propio perro estaba atado con una cadena. En el cuenco de comida había restos de pescado con espinas.
Sin embargo, hay países que se preocupan por los animales. En la Patagonia tuvimos una vez un encuentro único con una ballena barbada. La más grande de esta especie es la ballena azul, que mide unos 33 metros de largo y pesa 200 toneladas. No obstante, nuestra ballena no era tan enorme.
Las ballenas no solo son majestuosas frente a las Islas Canarias
El patrón salía cada mañana al Atlántico y silbaba una melodía especial. Al parecer, se había hecho amigo de una ballena hembra. También aquella mañana silbó y, al poco tiempo, vimos surgir del mar, bastante lejos, una enorme aleta caudal.
El animal era tan grande que su cabeza rozaba directamente la borda de nuestra embarcación. Habría sido muy fácil que nos volcara. Sin embargo, la mayor sorpresa fue que la ballena hembra había traído consigo a su cría, de unos tres metros de longitud. Había nacido hacía solo unos días. Una experiencia así nunca se olvida.
















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