Von Solveig Funke
Fue una tarde de sábado muy agradable con unos amigos en Tenerife. De vuelta de El Sauzal, nos encontramos con un atasco bastante largo justo antes de llegar a Icod de los Vinos.
Claro, pensará usted que esto no es nada nuevo por aquí. ¡Y tiene razón! Sin embargo, esta vez el motivo no era precisamente algo habitual.
En un tramo libre bastante largo al principio del atasco, un pato corredor se pavoneaba con la cabeza bien erguida en medio de la carretera principal.
Quizás la razón más bonita para un atasco en Tenerife
Lo bonito es que ni un solo conductor tocó el claxon ni mostró impaciencia alguna. ¡Tampoco se percibió ningún enfado por el obstáculo inesperado, o bien este se disipó de inmediato!
¿Quién afirma aquí que los usuarios de la vía pública no aman a los animales? En cualquier caso, a mí me sigue alegrando mucho esta breve escena, en medio de todo el ajetreo del tráfico diario en las Islas Canarias.











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