Von Jochen
El uso de aguas residuales tratadas en la agricultura constituye una buena forma de favorecer el crecimiento de las plantas en zonas con escasez de agua. No obstante, no hay que olvidar que muchos gérmenes y parásitos -a pesar de las diversas etapas de tratamiento en las plantas depuradoras- pueden seguir activos en las aguas residuales sin que su actividad se vea reducida.
Entre ellos se encuentran, lamentablemente, las bacterias intestinales multirresistentes, pero también virus y parásitos, como los huevos de gusanos. Por ello, el uso de aguas residuales tratadas conlleva ciertos riesgos.
Entre ellas se encuentra la giardiasis (Giardia lamblia). La giardiasis es una enfermedad de declaración obligatoria en Alemania que se contrae por la ingestión de parásitos que se adhieren a la pared intestinal mediante prolongaciones en forma de gancho y producen durante meses numerosos quistes que se eliminan con las heces.
Aguas residuales de Canarias: sin síntomas, pero con un periodo de contagio prolongado
La giardiasis suele ser una enfermedad benigna. Muchas personas no presentan ningún síntoma. No obstante, las personas con este tipo de infección son contagiosas durante un periodo prolongado y, por lo tanto, deben respetar medidas de higiene especiales para no contagiar a otras personas. Las mascotas infectadas (perros, gatos) también son contagiosas.
La infección provoca, en función del número de protozoos ingeridos, una ligera sensación de presión en la parte superior del abdomen y náuseas. La enfermedad suele tener un curso leve y autolimitado, aunque también puede adoptar un curso crónico grave: pueden producirse diarreas repentinas, de color amarillento, espumosas y malolientes, a veces acompañadas de mucosidad, flatulencia y calambres abdominales. Las infecciones graves también provocan pérdida de peso durante semanas.
Según el Instituto Robert Koch, la giardiasis es la cuarta enfermedad más frecuente que los viajeros traen consigo al regresar de otros países. En la India es donde el riesgo de contraer este tipo de infección es mayor, mientras que España es el país con el segundo mayor número de casos entre los turistas alemanes (Boletín Epidemiológico del RKI n.º 48, 2025). El tratamiento se lleva a cabo con medicamentos específicos, como el metronidazol, que actúan contra los parásitos.
Los quistes de la lamblia no son eliminados por las plantas depuradoras y pueden sobrevivir durante mucho tiempo en el medio natural. El cloro tampoco elimina estos agentes patógenos. Si estas larvas entran en contacto con verduras, bayas o lechuga, al consumir estos alimentos provocan una infección intestinal.
Lavar la fruta y la verdura en las Islas Canarias
Por lo tanto, desde el punto de vista médico, se recomienda evitar el consumo de lechuga, bayas, fruta sin pelar o verduras crudas en países de clima cálido, sobre todo si en la agricultura se utilizan aguas residuales tratadas. Se aplica la vieja regla de los mochileros: „Cocínelo, hiérvalo, áselo, pélelo… o olvídese de ello“.
Además, precisamente en Tenerife, muchas aguas residuales se vierten sin tratar al mar, y desde el punto de vista higiénico da igual si se trata de tuberías de alcantarillado oficiales o no autorizadas. Si bien en las playas oficiales se toman ocasionalmente muestras para detectar Escherichia coli, la mayoría de las demás bacterias intestinales patógenas, virus u huevos de parásitos no se analizan.
En cualquier caso, no se debe entrar en el agua bajo ningún concepto en aquellas playas que estén cerradas debido a un nivel elevado de gérmenes, ya que los gérmenes patógenos pueden penetrar en el organismo no solo a través del intestino al ingerirlos, sino también a través de heridas. Las infecciones también pueden producirse a través de los oídos, los ojos o los pulmones.
















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