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miércoles, 19. agosto 2026
Los lectores escriben para los lectores

Del pescado fresco en Playa la Arena a las protestas por el turismo

Un lector recuerda los años en que cada autobús de excursionistas era motivo de alegría en el sur y sostiene que el malestar actual tiene más que ver con la falta de vivienda asequible que con los visitantes.

Von Marlis Zoschke

Los turistas eran bienvenidos en Tenerife incluso en la época de la dictadura de Franco. No conozco ningún lugar en el que nos hayamos encontrado con rechazo en ningún momento. Sin embargo, ya habíamos viajado mucho y siempre nos habíamos cuidado de no llamar la atención innecesariamente.

Sin embargo, el fin de la dictadura en España y la apertura de las fronteras supusieron grandes cambios para los canarios. Tenían mucho que aprender, ya que muchos de ellos no habían superado los cuatro cursos de primaria.

Playa La Arena tenía, según se decía, la playa de arena más bonita de la isla; no es de extrañar, ya que apenas había playas aptas para el baño. Sin embargo, había una choza de madera en la que todos los días se servía pescado fresco y algunos otros aperitivos. Aquí se agasajaba a los participantes en la vuelta a la isla hacia el mediodía y todos tenían la sensación de haber estado en un bufé de gala.



De buen humor en el autobús por Tenerife

Siempre se era generoso con el vino, que de todos modos no costaba mucho, y, para despedirnos, nos ofrecían además una bebida de alta graduación alcohólica. El autobús emprendió de nuevo el camino de vuelta con los turistas cantando. A partir de las 14:00 h, disfrutamos de un silencio celestial. Todos se alegraban de la llegada de los turistas y esperaban que vinieran más autobuses.

El auge de la construcción se intensificó y llegaron más turistas, incluso de Europa del Este. Se mostraban bastante reservados. Las cartas ya estaban disponibles en varios idiomas y, un día, también en ruso.

Los nuevos visitantes no se quedaban mucho tiempo, pero a cambio compraban cantidades ingentes de ropa y perfumes. Eran turistas muy tranquilos y agradables. Sin embargo, no se les tenía precisamente mucho cariño. No obstante, nunca he visto que no se les atendiera bien.

Manifestaciones contra el turismo: lo importante es que todo transcurra de forma pacífica

La situación no empezó a volverse más agitada hasta que cada vez más personas llegaron a la isla. Para la población, al principio fue sin duda una bendición, pero con el paso del tiempo el ambiente se volvió agitado y ruidoso. Muchos propietarios alquilaban sus viviendas a amigos y conocidos. Nadie se ocupaba de ello y, de este modo, se „ahorraban“ muchos impuestos.

Sin embargo, nunca hemos oído decir que haya demasiados turistas. No obstante, resulta desalentador para la población no poder conseguir una vivienda asequible, mientras que los alojamientos turísticos permanecen vacíos. ¿Por qué no se construyen viviendas asequibles para la población?

Por lo tanto, no debe sorprender a nadie que el exceso de turismo empuje a la gente a salir a la calle para manifestarse. ¡Lo importante es que todo transcurra de forma pacífica!

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