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miércoles, 19. agosto 2026
Opinión y comentario

El flexómetro canario frente al metro plegable alemán

Nuestro autor, carpintero de profesión, describe dos formas de medir y dos mentalidades en la obra. Muros algo cónicos, cintas que se doblan por encima de la cabeza y, al final, trabajos sólidos y duraderos.

Muchos centroeuropeos que viajan a las Canarias se dan cuenta rápidamente de que aquí las cosas siguen su propio curso. Ni peor ni mejor, sino simplemente diferente. Donde esta diferencia se manifiesta con mayor claridad es a la hora de tomar medidas. En Alemania se utiliza la regla plegable, mientras que en Canarias se recurre a la cinta métrica flexible. Dos herramientas y, detrás de ellas, dos mentalidades.

En nuestro país, la regla plegable se considera prácticamente un símbolo de precisión. Se despliega, encaja en su sitio, se mantiene perfectamente recta y se puede colocar con precisión. La medición sigue un procedimiento claro: se coloca el extremo, se despliega y se lee la medida. Solo cuando la distancia es mayor que la propia herramienta, se marca un punto y se sigue midiendo desde allí. Estable, fiable, con una precisión milimétrica.

En las Islas Canarias, en cambio, la cinta métrica es la que manda. Se dobla, se enrolla, se comba y, de vez en cuando, hace lo que le da la gana. Se utiliza para todo lo que requiera una medición, ya sean alturas de habitaciones, longitudes de paredes, huecos de ventanas o balcones. Y todo ello con una naturalidad que hace fruncir el ceño a más de un artesano alemán.

Canarias: la cinta métrica por encima de la cabeza es tan poco fiable como una cuerda

Cuando la cinta debe elevarse por encima de la altura de la cabeza, cada vez se monta un pequeño espectáculo. Se dobla, se comba y se enrolla a medias, pero aun así se sigue midiendo alegremente. Para cualquier elemento que mida más de dos metros, a nadie se le ocurriría marcar un punto y seguir midiendo a partir de ahí. En su lugar, simplemente hay que utilizar una cinta métrica más larga. El hecho de que esta se combe de forma inevitable al medir por encima de la cabeza forma parte del proceso. Al final se obtiene un valor que debería ser más o menos correcto, y eso basta.



Esta actitud serena se refleja también en las propias construcciones. Dos muros que en el plano discurren en paralelo suelen estrecharse ligeramente en forma cónica en la realidad. No es nada dramático, pero sí lo suficiente como para que el alicatador no se dé cuenta hasta la última fila, momento en el que maldice en voz baja e intenta compensar el desajuste de alguna manera.

Se trata de una generosidad geométrica que, en realidad, a nadie le molesta aquí. Uno se adapta, desplaza un poco, gira ligeramente, y al final todo encaja.

Medidas al estilo canario: diferente no significa necesariamente peor

A pesar de toda la improvisación, en las Islas Canarias se realizan trabajos que son fiables, sólidos y sorprendentemente duraderos. Puertas, ventanas, balcones… gran parte de ello está realizado con un acabado artesanal impecable y, a menudo, incluso de una calidad impresionante. Solo que de una forma diferente.

Quizá ahí radique la verdadera lección: no es necesario que todo se mida con precisión milimétrica para que, al final, cumpla su función. Aquí los relojes marcan el tiempo de otra manera y, sin embargo, funcionan con una fiabilidad sorprendente.

Nuestro autor es un experto en la materia: antes de emigrar a Tenerife, trabajó durante muchos años como artesano.

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