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viernes, 4. septiembre 2026
Opinión y comentario

Escándalo de las aguas residuales: las declaraciones demasiado optimistas del Puerto de la Cruz

Más de un año después del cierre de Playa Jardín, en Puerto de la Cruz, se destacan los buenos resultados de los análisis del agua. Sin embargo, el problema real nunca se ha resuelto.
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  • Frente a la Playa Jardín, en Puerto de la Cruz, se ha roto una tubería de aguas residuales, por lo que el Ayuntamiento ha tenido que cerrar la playa en varias ocasiones.
  • Tras cada cierre, el Ayuntamiento destaca los buenos resultados de sus propios análisis, pero no ha reparado la tubería de aguas residuales desde 2020.
  • En Tenerife se vierten al mar cada año más de 62,5 millones de metros cúbicos de aguas residuales, en parte sin tratar, motivo por el cual varios políticos se enfrentan a un proceso judicial.
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Siguiendo libremente la idea de Moses Pelham, el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz prefiere cazar moscas en lugar de retirar los excrementos. Es probable que el músico y productor no fuera en absoluto consciente de lo bien que encaja esta imagen con la localidad del norte de Tenerife cuando escribió estas líneas en 2017.

Frente a la playa más popular de la ciudad se ha roto una tubería de aguas residuales. En principio, esas aguas residuales deberían bombearse a un kilómetro de la costa, donde se deja que sea el mar quien se encargue de resolver el problema. Durante décadas, esta estrategia funcionó. Sin embargo, desde que la tubería se rompió a unos 95 metros de la playa, últimamente se ha vuelto a prohibir con mayor frecuencia el baño en esa zona.

El Ayuntamiento de la ciudad se lo está poniendo demasiado fácil: una vez más, la Playa Jardín ha sido cerrada debido a los malos parámetros de la calidad del agua. Un día después, nuestra redacción recibe una carta en la que se anuncia la reapertura. En ella se destaca que ahora se dispone oficialmente de buenos parámetros de calidad del agua. Los responsables parecen no haberse dado cuenta aún de hasta qué punto su propia imagen se ve perjudicada por tanto hablar y tan poco actuar.

Puerto de la Cruz, en Tenerife, no logra controlar el escándalo de las aguas residuales

El hecho de que el tema de las aguas residuales en Tenerife reúna todos los ingredientes para convertirse en un auténtico escándalo queda patente, entre otras cosas, en que varios políticos de la isla más grande de Canarias se enfrentan a la justicia. Allí se investigará si hicieron la vista gorda a sabiendas, mientras el medio ambiente se veía contaminado a diario. Cada año, más de 62,5 millones de metros cúbicos de aguas residuales parcialmente tratadas o sin tratar se vierten al mar o al subsuelo de Tenerife.



En Puerto de la Cruz, el Ayuntamiento ha decidido ahora encargar sus propios análisis. Se insiste constantemente en que estas muestras independientes certifican la buena calidad del agua. En las últimas semanas, la zona de baño ha tenido que cerrarse ya en dos ocasiones. Los niveles de bacterias eran demasiado elevados, por lo que, según las autoridades sanitarias de Tenerife, no era aconsejable bañarse como medida de precaución.

En momentos como este, el Ayuntamiento se apresura a destacar, tan pronto como es posible tras el cierre, los buenos resultados de los análisis de la calidad del agua que él mismo ha encargado. Tan pronto como estos se sitúan en el «rango seguro», se lo destaca de forma llamativa ante la opinión pública. Sin embargo, lo que sigue sin hacerse es la reparación de la salida de aguas residuales cerca de la playa.

El alcalde de Puerto de la Cruz, Leopoldo Afonso, afirma al respecto: «Desde el primer momento hemos actuado aplicando un criterio de máxima precaución. Cuando existe cualquier duda relacionada con la calidad del agua, nuestra prioridad tiene que ser siempre la seguridad de vecinos, vecinas y visitantes, aunque eso implique adoptar temporalmente medidas restrictivas». Sin embargo, también hay que reconocer lo siguiente: en torno al cierre de julio, el Ayuntamiento se mostró indignado y prefirió hacer hincapié en sus propios análisis, en lugar de dar por válidos los de las autoridades sanitarias.

Se sigue tolerando la presencia de aguas residuales frente a las costas de Tenerife

Ya sería hora de que Puerto de la Cruz ejerciera más presión y lograra que se llevara a cabo una reparación, en lugar de discutir sobre los resultados de los análisis. Ni al Gobierno anterior ni al actual les ha sido posible lograrlo hasta ahora. Desde 2020, al fin y al cabo, se sabe que cerca de la playa se vierte un líquido marrón en el mar. A pesar de un cierre de la playa de casi un año entre 2024 y 2025 y de otros cierres puntuales, la reparación definitiva de la tubería de desagüe sigue sin llegar. Por el momento, ni siquiera cabe plantearse una solución real que ponga fin al vertido de aguas residuales contaminadas frente a la costa.

En lugar de resolver el problema, es decir, eliminar las heces, en Puerto de la Cruz se prefiere seguir persiguiendo a las moscas cuando estas se hacen visibles. Esto no supone una solución orientada a los resultados ni contribuye de forma sostenible a una región que depende en gran medida del turismo y, por lo tanto, de su propia reputación.

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