La Graciosa es la más pequeña y la más joven de las Islas Canarias. Se la considera la perla de las Canarias. Esta pequeña isla se encuentra a solo media hora de Lanzarote y atrae sobre todo a quienes buscan tranquilidad y aislamiento.
Pedro Barba, un antiguo pueblo de pescadores, ha ido atrayendo cada vez más la atención de los viajeros curiosos en los últimos años. No obstante, hay que relativizar este dato, ya que La Graciosa sigue siendo una isla relativamente poco visitada.
Pedro Barba lleva mucho tiempo abandonado y, por ello, ofrece un escenario fascinante como pueblo fantasma. La belleza del lugar queda especialmente patente en las pintorescas casas blancas que en su día marcaron la vida de los pescadores. Aquí no hay calles asfaltadas. Y eso sigue protegiendo a Pedro Barba del turismo de masas.
Pedro Barba: pueblo fantasma en La Graciosa
Desde el año 2018, este antiguo pueblo de pescadores ya no cuenta con residentes fijos. Y así es como adquirió su aura especial. La mayoría de los antiguos 700 habitantes del pueblo se han trasladado a Caleta de Sebo. Se trata de la „capital“ de la isla, que, a pesar de haber obtenido su autonomía, sigue siendo administrada desde Lanzarote (más información al respecto a continuación).
La belleza natural de La Graciosa atrae cada año a miles de visitantes. Sus pintorescas playas y sus aguas cristalinas convierten a la isla en un destino de ensueño para los turistas que desean relajarse lejos del bullicio.
Al mismo tiempo, las playas y las costas ofrecen excelentes oportunidades para practicar el buceo y explorar la flora y la fauna marinas. Las playas de arena, en su mayoría vírgenes y más o menos desiertas, invitan a relajarse.
Pueblo fantasma de las Islas Canarias en La Graciosa
Las pequeñas calas y playas tienen un encanto muy particular. Así, los visitantes de la región pueden pasar días enteros descubriendo cosas nuevas. No obstante, una de las mayores atracciones sigue siendo la zona abandonada que rodea Pedro Barba.
Allí, los amantes de la naturaleza y los aficionados a la fotografía se sienten como en el paraíso. De vez en cuando acuden visitantes para disfrutar del silencio del lugar y del asombroso paisaje. Sin embargo, los visitantes del pueblo fantasma suelen estar solos.
Para pasar la noche, en la cercana Caleta de Sebo hay una gran variedad de alojamientos disponibles. Allí hay pensiones, apartamentos turísticos e incluso un camping. De este modo, los huéspedes pueden explorar la ciudad fantasma con total tranquilidad y, tal vez, incluso volver a la hora de los fantasmas.
















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