Von Marlis Zoschke
Tuvimos que aplazar nuestras vacaciones de noviembre a diciembre. Y así fue como pasamos las fiestas en Tenerife. Nada más llegar, nos invitaron a una cena de Navidad. Nunca olvidaré lo que nos esperaba allí.
La abuela había regalado un cerdo y, al ser una familia numerosa, la llegada espontánea de dos personas más no supuso ningún problema. La mañana de Nochebuena aún oí a ese pobre cerdo chillar y correr un poco nervioso por el corral. Poco después yacía sobre una tabla y un vecino muy aplicado comenzó a quitarle las cerdas con una maquinilla de afeitar.
Tenía curiosidad por saber cómo se celebra la Nochebuena. Al fin y al cabo, los españoles son católicos practicantes. La abuela va a misa todas las mañanas a las 6, así que teníamos muchas ganas de descubrir algo más o menos nuevo.
Una Nochebuena diferente: en Tenerife se hizo una barbacoa
La cena debía tener lugar a primera hora de la tarde, ya que, cuando nos invitaban, siempre se cenaba cada vez más temprano. Con el paso de los años, nuestros amigos también se han acostumbrado a no cenar demasiado tarde y a no comer tanto.
Cuando llegamos a casa de Pablo, nos quedamos bastante sorprendidos. Ante nosotros estaban Pablo y un barril oxidado. Pablo llevaba unos pantalones cortos de gimnasia y estaba con el torso desnudo. Nunca lo había visto así. Era el atuendo del maestro de la barbacoa. ¿Y la barbacoa? Era ese barril oxidado que echaba un humo espantoso. Ya no se distinguía nada de lo que se estaba asando.
Diversión y alegría en Nochebuena en Tenerife… ¿y en casa?
En aquella época, las raciones de carne siempre eran abundantes y nos resultaban imposibles de acabar. La mesa para tantas personas, unas 30, estaba montada en un viejo cobertizo. No había adornos navideños como los que tenemos nosotros.
Todo era nuevo, pero nos conocíamos tan bien que me atreví a preguntar: „¿Acaso todo el mundo celebra aquí la Navidad así? ¿Y qué hay de los regalos en Nochebuena?“. Me dijeron que, para los lugareños, ese día no era tan importante. Mucho más importante era el 6 de enero, el día de los Reyes Magos. Entonces sí que había regalos.
La Nochebuena en Tenerife se parecía más bien al carnaval
Todos comimos bien y nos lo pasamos muy bien. El día recordaba más bien a el Carnaval. Sin embargo, quienes tenían algo no lanzaban caramelos, sino monedas. No fue precisamente un ambiente tranquilo, a lo que sin duda también contribuyó el excelente vino.
A menudo recuerdo aquella época. Y me gustaría que también tuviéramos una Nochebuena tan divertida como aquella. Sin duda, eso no estaría nada mal, sobre todo en los tiempos que corren.
Nuestra colaboradora Marlis Zoschke escribe periódicamente sobre sus experiencias a lo largo de varias décadas en las Islas Canarias. Aquí encontrará más artículos.











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