Aena invierte 1.800 millones de euros en los aeropuertos de las Islas Canarias. Solo en la remodelación de Tenerife-Sur se destinan 550 millones de esa cantidad. El operador aeroportuario subraya que no pretende ampliar la capacidad con esta inversión. Esto no resulta creíble.
El Estado español es el principal propietario de Aena. No obstante, la empresa gestora de los aeropuertos españoles se gestiona como una empresa con ánimo de lucro. Por lo tanto, la dirección está obligada a maximizar los beneficios. En cada inversión, lo primordial es el „retorno de la inversión“ (ROI), es decir, la recuperación de las inversiones realizadas. La regla general es la siguiente: si se invierte dinero, la inversión debe generar, como mínimo, el doble de lo invertido en los años siguientes.
En los últimos dos años, el aeropuerto de Tenerife ha adquirido fama internacional por sus colas. Sin embargo, el aeropuerto ha superado todas las crisis. Esto significa que las elevadas inversiones millonarias no serían más que un gasto de marketing destinado a aparecer con menos frecuencia en los titulares. Se podría creer al Ministerio de Turismo español cuando afirma que le preocupa la reputación de la isla y de sus aeropuertos. Una empresa con ánimo de lucro como Aena, en cambio, obtiene buenos beneficios incluso cuando los titulares son negativos. Y esta dudosa satisfacción es la que la empresa ha transmitido durante años:
El aeropuerto de Tenerife Sur está en mal estado
A pesar de la gran remodelación llevada a cabo en la década de 2010, el Aeropuerto de Tenerife Sur se encuentra en mal estado. El aeropuerto se promociona con una sala VIP. Las personas muy importantes (Very Important Persons, VIP) pueden acortar allí el tiempo de espera -al menos en apariencia- con bebidas y un bufé. Quien se vea obligado a acudir al aseo, se sentirá de inmediato mucho menos importante. Los aseos averiados y la falta de cerraduras obligan a todos los usuarios a acudir a la única cabina que queda libre. Y esta presenta los problemas que cabría esperar.

Ante la pregunta de Teneriffa News sobre por qué, incluso cuatro semanas después, todo seguía igual que antes, la empresa, a través de un portavoz, remitió a unas instalaciones sanitarias alternativas. ¿Señalización? ¡Ni rastro! La empresa se ha negado repetidamente a responder cuánto tiempo seguirán averiados los cierres y los aseos, y si los afectados pueden esperar un reembolso.
Canarias: Aena se presenta como salvadora, pero eso no le queda bien a la empresa
A pesar de las largas colas frente a la terminal, Aena introdujo recientemente una restricción de acceso. La empresa se ganó un gran disgusto por parte de los políticos de la isla. ¿Reconoce sus errores? ¡Ni por asomo! Cuando la pandemia mundial afectó a los empresarios en los aeropuertos cerrados y estos solicitaron una rebaja en los exorbitantes alquileres, la empresa hizo caso omiso en un primer momento. Ejemplos como este abundan. Todo ello encaja en la imagen de una empresa que piensa ante todo en los beneficios y que solo actúa cuando no le queda más remedio. O cuando hay subvenciones en perspectiva.
La empresa ha aumentado los precios por pasajero y movimiento de avión en 68 céntimos, lo que ha provocado que Ryanair haya dejado de operar desde la mayoría de los aeropuertos del país con destino a Italia, Croacia y otros destinos. En 2025, el aeropuerto de Tenerife Sur registró unos 14 millones de pasajeros, lo que lo convirtió en el séptimo más grande de España. Solo este aumento de precios supone, por tanto, unos ingresos adicionales de más de 9,5 millones de euros.
Aena no facilita datos concretos. En las Islas Canarias, antes de la subida de precios, los ingresos por pasajero ascendían a unos 6,10 euros. Por lo tanto, se calcula que los pasajeros del aeropuerto del sur de la isla, por sí solos, generarían unos 95 millones de euros al año.
A ello hay que sumar importantes ingresos por alquileres de locales comerciales, ingresos por aparcamiento, arrendamiento de plazas para vehículos de alquiler, comisiones procedentes de la restauración del aeropuerto, la sala VIP y muchas otras posibilidades de generar ingresos. El retorno de la inversión (ROI) en el aeropuerto del Sur es, por tanto, enorme, y una remodelación destinada a aumentar el número de salas VIP, tiendas y plazas de aparcamiento supone, ante todo, una inversión en los propios beneficios.
En el pasado, Aena ha tomado medidas cuando resultaba económicamente ventajoso o cuando no quedaba otra opción. Los responsables políticos harían bien en hacer hincapié en todo ello y en los errores del pasado, para que estos no se repitan. El hecho de que, en cambio, aplaudan unas reformas orientadas al lucro resulta tan erróneo como si se aplaudiera a una empleada administrativa por encontrarse por las mañanas sola en su escritorio.
















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