Durante la temporada de castañas, en las Islas Canarias hay muchos puestos donde se tuestan y venden castañas frescas. Por supuesto, también se pueden recolectar y preparar uno mismo. Es importante tener en cuenta lo siguiente: si la cáscara tiene un pequeño agujero, es que el gusano se le ha adelantado.
Quien prefiera comprar castañas debe saber que no todos los comerciantes ofrecen una calidad de primera. Por lo tanto, hay que prestar atención a lo siguiente: si la castaña resulta bastante pesada al tacto, eso es, en principio, un buen signo. La cáscara debe ser brillante, como la madera recién aceitada. Al presionarla con los dedos, la cáscara no debe ceder. Por el contrario, las castañas de aspecto mate, aquellas que tienden al negro o que incluso presentan moho son una clara señal de alerta.
A nuestro autor le encantan las castañas y ha probado las más diversas formas de prepararlas. El tostado clásico sobre la placa caliente del horno o en una plancha siempre da buenos resultados. Sin embargo, con este método las castañas suelen quedar secas. Además, aparecen zonas duras y ligeramente doradas. No es nada grave; de hecho, recuerda un poco a los típicos puestos de castañas de Múnich. Pero hay una forma más sabrosa de prepararlas:
Tostar castañas canarias en casa
Paso 1: En primer lugar, se lavan las castañas para eliminar cualquier resto de tierra. Si algunas castañas flotan, es mejor descartarlas, ya que apenas merece la pena seguir procesándolas.
Paso 2: A continuación, se realiza un corte en la cáscara con un cuchillo, en sentido transversal al de las fibras. El siguiente truco, utilizando la tapa de una lata, evita que la castaña se parta por la mitad sin querer:

Paso 3: Ahora se dejan las castañas en agua fría durante unas dos horas. A continuación, se colocan con la superficie cortada hacia arriba en una freidora de aire caliente („Air Fryer“) a 180 grados durante unos 20 a 25 minutos. También se puede utilizar el horno, aunque en ese caso el tiempo de cocción suele prolongarse hasta al menos 30 minutos.
Paso 4: En cuanto el borde de la cáscara se haya abierto, de forma similar a lo que ocurre con un mejillón cocido, las castañas asadas en casa estarán listas, aunque aún demasiado calientes para comerlas. Lo mejor es envolverlas en un paño de cocina durante unos minutos para que se enfríen poco a poco.
La piel fina y de sabor más bien amargo (pélícula) que se encuentra entre la cáscara y el hueso se desprende por sí sola al abrirla con este método de preparación.
Por cierto: Las castañas combinan muy bien con un vino tinto sencillo y ligero. También combinan de maravilla con el jamón serrano y el „Schüttelbrot“ del Tirol del Sur, que incluso se puede encontrar habitualmente en las tiendas de descuento de las Islas Canarias.
















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