En ningún otro lugar de España ha aumentado tanto el número de fallecimientos como en las Islas Canarias. Además, el descenso de los nacimientos es el segundo más acusado del país. El año pasado, las Islas Canarias perdieron 6.908 habitantes por causas naturales. Esta tendencia negativa se viene observando desde 2018. No obstante, la población lleva años creciendo.
En 2025 se registraron 11.672 recién nacidos. Fallecieron 18.580 personas. En términos numéricos, esto supone un saldo negativo. Así lo ha comunicado ahora el Instituto Nacional de Estadística en su informe sobre las cifras de población de las Islas Canarias.
Según el último censo de población, el archipiélago contaba con 2 258 866 habitantes. Según el Instituto de Estadística de Canarias (Istac), esto supone 20 112 habitantes más que en el censo anterior. La distribución sigue casi sistemáticamente las cifras de población de las Islas Canarias. Tenerife registró un aumento de 7.280 habitantes, Gran Canaria de 5.605, Lanzarote de 3.648, Fuerteventura de 2.404, La Palma de 915, El Hierro de 207 y La Gomera de 53. De ello se desprende una tendencia.
La migración hace crecer a las Islas Canarias
Las Islas Canarias han crecido un 5,6 % en los diez años transcurridos hasta el final de la pandemia. Este crecimiento relativo de la población duplicó la media española. Esto resulta especialmente evidente en Fuerteventura. Cuatro de cada diez habitantes son originarios del extranjero. En El Hierro, la proporción es de tres de cada diez, mientras que Lanzarote se sitúa exactamente a medio camino entre ambas islas.
Las dos islas más grandes de las tres son la razón por la que, especialmente en el este de Canarias, la población lleva años creciendo. Sin embargo, si se analiza con más detalle, la tendencia resulta aún más evidente. En La Oliva, en Fuerteventura -al igual que en el sur de Tenerife, por ejemplo, en Adeje-, uno de cada dos habitantes procede del extranjero. Estas regiones no solo atraen a la mayoría de los extranjeros, sino que también suelen registrar los mayores incrementos demográficos.
Así pues, cada año se suma un mayor número de residentes de origen extranjero. Además, el número de turistas ha aumentado de forma significativa en los últimos años. Para las Islas Canarias, la inmigración no solo supone compensar la disminución natural de la población, sino también un cambio activo en su ADN.
















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